Rizartrosis/artrosis del pulgar: personas de riesgo



La rizartrosis es la artrosis de la mano más común después de la de las articulaciones interfalángicas distales Forestier la describió por primera vez en 1937. Esta patología afecta principalmente las mujeres y puede causar un dolor y una molestia funcional importante. Pero, ¿se pueden afectar los hombres por rizartrosis? ¿En qué casos suele aparecer más la enfermedad?

Una patología muy femenina...

La rizartrosis es una patología articular. El deterioro del cartílago causa dolores y luego una deformación progresiva del pulgar en forma de "M" que es especialmente incapacitante.

Entre 80 y 90% de los casos aparecen entre las mujeres post menopausia (después de 50 años). Entre 8 y 25% de las mujeres de más de 50 años son afectadas(1). Esta prevalencia fuerte entre las mujeres de más de 50 años deja pensar en un impacto en los tejidos debido a los cambios hormonales post menopausia.

No obstante, los hombres también pueden padecer de rizartrosis, pero esto solo representaría entre 2 y 5% de los casos y ocurriría entre los de más de 50 años.

Se supone que esta prevalencia aumenta con la edad y la pérdida muscular de la eminencia tenar.

 

Factores que favorecen la rizartrosis o artrosis del pulgar

En 90% de los casos, esta patología es mecánica, es decir que se relaciona con la anatomía de las articulaciones. Puede suceder tras traumatismos o microtraumatismos, deberse a una hipermovilidad funcional o causarse por una enfermedad reumática inflamatoria, tal como la poliartritis reumatoide. También es posible que esta patología se acompañe de una artrosis de las interfalángicas distales y/o una artrosis general del cuerpo. En fin, una irregularidad durante la formación ósea causará una mala utilización de la articulación y podrá generar una mala distribución de las tensiones mecánicas y por tanto favorecer su aparición(2).

Para terminar, es posible que ciertas actividades profesionales que implican una utilización frecuente de la pinza y vibraciones favorezcan la aparición de esta patología. En 2000, se integró en la tabla de los trastornos musculoesqueléticos, en la categoría artrosis distal del miembro superior. No obstante, hoy en día, no existe ninguna tabla de enfermedad profesional de la rizartrosis, excepto el párrafo 4 (Art. L. 461-1 del código de seguridad social francés) que parece posible(3).

 

Más vale prevenir que curar la artrosis del pulgar

El adagio es conocido, aunque se aplica demasiado poco. Soluciones suaves permiten meter la articulación en reposo para aliviar los dolores y limitar los movimientos que favorecen el deterioro del cartílago.

Así pues, EPITACT® ha afinado una ortesis flexible de día* para ayudarnos a evitar los micromovimientos traumáticos para la articulación de manera intuitiva. EPITACT® también ha diseñado una ortesis de noche para rizartrosis* para mantener la muñeca en una posición de reposo y aliviar los dolores.

Estas soluciones se pueden completar por alternativas farmacológicas bajo prescripción para casos más avanzados.

 

*Estas soluciones son productos sanitarios de clase I, que llevan el marcado CE en conformidad con esta normativa. Lea atentamente el manual de instrucciones antes de usar. Fabricante: Millet Innovation. 07/2020

 

Para ir más allá de este enfoque global y simplificado, aquí están fuentes adicionales:

(1)Haara MM, Heliovaara M, Kroger H, et al. Osteoarthritis in the carpometacarpal joint of the thumb. Prevalence and associations with disability and mortality. J Bone Joint Surg Am 2004;86:1425–57.

(2)Chevalier, Xavier, Christian Compaore, Florent Eymard, et René-Marc Flipo. 2012. « Rhizarthrose ». Revue du Rhumatisme Monographies 79 (2): 110‑15.

(3)Rogalev, Leonid, Stéphanie Scarfone, et Alessandro Semere. 2018. « Rhizarthrose ou arthrose du pouce : une nouvelle maladie professionnelle ? » Archives des Maladies Professionnelles et de l’Environnement 79 (3): 360.